Mar Cambrollé: "Las jóvenes deben saber lo que costó conseguir los derechos LGTBI"

    Mar Cambrollé: "Las jóvenes deben saber lo que costó conseguir los derechos LGTBI"

    La activista Mar Cambrollé reconoce que el "ímpetu de juventud" la llevó, hace ya 45 años, a plantar cara desde el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR) y a impulsar la primera manifestación por la libertad sexual en Andalucía, rescatada en la reciente estrenada película, "Te estoy amando locamente" del director Alejandro Marín. 

    Cambrollé, que ha sido entrevista por El Diario, sabe que es un momento importante en España ante el 23J en cuanto a los derechos de las personas LGTBI. 

    - Te estoy amando locamente' se estrena en un contexto muy concreto para el colectivo LGTBI ante las primeras medidas de PP y Vox en ayuntamientos y comunidades autónomas, ¿no cree?

    - Y por el recurso del PP contra la ley trans ante el Constitucional. Hay amenazas cada vez que tienen ocasión, tanto Feijóo como Vox de una forma más radical y chulesca. Por eso la coincidencia de la película es de celebrar. Por un lado, para recuperar la memoria, porque hemos conseguido una gran revolución cultural en la que la sociedad mayoritariamente esté a favor de la diversidad. Los profesionales docentes están dando la cara en los institutos por gays, por lesbianas, por personas trans. Y la psicología ha cambiado su modo de atender y entender las identidades trans como parte de la diversidad humana y no como una patología. Yo creo que esa guerra cultural la ha ganado ya el colectivo LGTBI y a nivel mundial, y creo que de ahí se despierta la gran reacción también a nivel mundial. Y esto es otra guerra cultural, reaccionaria. Por eso, ahora que se amenazan los derechos LGTBI, es importante que los jóvenes sepan que costó mucho conseguirlos y lo que ha costado llegar hasta aquí, para que nunca más permitan que nos devuelvan a esos oscuros tiempos del franquismo.

    - Cuéntenos cómo ha sido revivir aquella época en la película de Alejandro Marín.

    - Ha sido una experiencia muy emotiva, un regalo de Alejandro. Él contactó conmigo y le entregué todos los archivos que tenía. Antes de que se empezara a rodar, me trasladé a Barcelona, que es donde está la productora, y tuve una reunión con todo el equipo de actores. Les expliqué el contexto, cómo se producían esas reuniones para que ellos tuvieran una información más humana y más cercana. Fue muy emotivo, porque no es lo mismo vivirlo en primera persona cuando yo lo viví, cuando la Policía se me acercó a decirme que eso había que disolverlo. En aquella época estaba muy delgada y tenía delante de mí un ropero de cuatro puertas. Nunca he presumido de que fui valiente en aquel momento. Siempre digo que aquello fue el ímpetu de la juventud. Y le dije que tenía dos opciones: o dejarnos terminar hasta el juzgado donde íbamos a leer un manifiesto o llevarme presa. Y entonces nos dejaron circular. Cuando vi eso recreado en la película fue muy emotivo... [se emociona] Era como si mi yo de hoy se encontrara con mi yo de ayer y se dieran un abrazo. Ha sido un guiño que me ha hecho Alejandro y la actriz que me representa, Lola Buzón, que lo ha hecho fabulosamente. Para mí es importante que se haya recuperado ese trocito de memoria, pero no por mí, sino porque forma parte de un legado inmaterial como el que dejan las madres a las hijas, y que se puede dejar de una generación a otra.

    - Y, en el plano más personal, ¿qué le ha parecido que se hayan prácticamente borrado las pintadas de usted y otros miembros del MHAR hicieron en los juzgados de Sevilla en 1978 en la víspera de aquella primera manifestación por los derechos LGTBI?

    - Sin entrar a valorar los motivos que han dado lugar a ello, que puede ser la ignorancia, me cuesta creer que se haga una limpieza rutinaria a los 45 años. No voy a entrar a valorarlo, pero los hechos están ahí. ¿Qué prisa han tenido ahora por limpiar esto? No creo que pueda haber mala intención a priori, pero es una coincidencia y es un grave atentado contra la memoria LGTBI de Andalucía y, en definitiva, contra la memoria de Andalucía. Porque fue muy importante la participación de Andalucía en ese proceso por acabar con leyes represivas y por construir sociedades más libres para todas, para todos y para todes. Me he puesto en contacto con PSOE, Izquierda Unida y Podemos para que se aborde este asunto desde el Parlamento andaluz, que se pidan explicaciones y que sirva para lo que pedimos en 2018: que sea un lugar preservado y señalizado como un Lugar de Memoria. Un pueblo sin memoria, una comunidad sin memoria, está condenado a cometer los mismos horrores y errores. Por eso es necesario señalizar esos momentos históricos para que las nuevas generaciones sepan de dónde venimos y para que le den valor donde estamos. 

    Entrevista completa en El Diario