Nando López: Por un mundo donde las personas LGBTI sean respetadas y no corran peligro ni discriminación por el mero hecho de serlo

    Nando López: Por un mundo donde las personas LGBTI sean respetadas y no corran peligro ni discriminación por el mero hecho de serlo

    Amnistía Internacional entrevista a una figura clave de la comunidad LGTBI, Nando López, que les ha permitido imaginar historias en las que la diversidad no es una excepción en sus novelas. Dramaturgo y novelista (y también profesor durante varios años), Nando ha publicado más de treinta novelas y obras de teatro con historias generalmente invisibilizadas sobre personas LGTBI y dirigidas, en muchas ocasiones, a jóvenes adolescentes, permitiéndoles ver en los libros experiencias similares a las suyas.

    Entre sus obras destacan La edad de la ira, que fue finalista al Premio Nadal (2010) y que ha sido adaptada a serie por ATRESplayer (2022); La Versión de Eric, ganadora del Premio Gran Angular (2020); Hasta nunca, Peter Pan (2020); Cuando todo era fácil (2017) o El sonido de los cuerpos (2016).

    Es habitual escuchar que los jóvenes LGTBI de ahora lo tiene más fácil que los de generaciones anteriores. ¿Consideras cierta esta información? ¿Crees que el sufrimiento vivido durante la infancia y la adolescencia por ser LGTBI se supera?

    Creo que la juventud actual cuenta con más referentes, pero, por desgracia, quedan muchas violencias que superar, muchos miedos, mucha exclusión y aún no hemos alcanzado la verdadera igualdad. Hay una mayor visibilidad entre la adolescencia LGBTIQ, pero sigue habiendo gente muy joven que sigue teniendo miedo a mostrarse y, lo más triste, es que hemos vivido un repunte de agresiones LGTBIfóbicas dentro y fuera de las aulas.

    El bullying homofóbico y transfóbico sigue siendo una realidad y el auge de los discursos de odio (que promueven ciertos medios y partidos) está afectando gravemente a la convivencia y provocando una involución en los derechos del colectivo LGTBIQ.

    Creo que el sufrimiento que se vive durante la infancia y adolescencia nos acompaña siempre. Aprendemos a transitarlo y a incorporarlo a nuestra vida, pero esas cicatrices se mantienen; por eso es muy importante que colaboremos para que la infancia y adolescencia LGTBIQ se conozca y se quiera desde el reconocimiento, los referentes y la autoestima, no desde la herida ni desde la injuria.

    Aparte de la educación y de la visibilidad ¿qué crees que es importante para seguir avanzando en la lucha contra el acoso LGTBIfóbico?

    Pienso que, además de la educación y la visibilidad, es fundamental que también la cultura se dirija al colectivo LGTBIQ aportando referentes, ficciones e historias que se puedan convertir en lugares seguros que utilicemos para conocernos, comprendernos y que sirvan también para que los que no son LGTBIQ empaticen con nuestra realidad y para dibujar nuestra diversidad como la única forma de realidad posible, ya que lo que nos une es esa diversidad.

    También necesitamos un marco legal que condene claramente las agresiones homotransfóbicas y que no deje ninguna duda a la necesidad de educar en el respeto, en la visibilidad LGTBIQ y en la convivencia. Los derechos LGTBIQ son parte de los derechos humanos y han de ser defendidos y protegidos. En este marco legal necesitamos una justicia más sensibilizada con la realidad LGTBIQ y tenemos que mantener vivo el activismo, que es el motor que nos ha servido para conseguir nuestros derechos y para reivindicar nuestro lugar y papel en la sociedad.

    ¿Cuál crees que es la mejor manera de prevenir y/o abordar el suicidio adolescente, tema tan silenciado en nuestra sociedad? ¿Crees que es algo fácil de detectar?

    Para prevenir el suicidio en adolescentes creo que lo más fácil es hablarlo, es lo más importante y es imprescindible. No podemos erradicar algo que omitimos. El tabú y el estigma que pesan sobre el suicido y la salud mental, en general, agrava mucho el problema. Hay que hablar, informar, concienciar, crear teléfonos de ayuda destinados específicamente a adolescentes. Es un problema que no se puede solventar sin una verdadera inversión en salud mental y garantizando el acceso a esa salud psicológica y psiquiátrica para cualquier persona, independientemente de sus recursos económicos. Ha de ser un servicio de primera necesidad, de atención urgente y universal.

    No es un tema fácil de detectar, por eso hay que estar muy atentos a las señales que podamos percibir de la adolescencia que nos rodea y sobre todo hay que crear marcos de diálogo y convivencia donde sepan que pueden hablar y donde no se minimicen sus problemas. Para poder entender lo que les está pasando no podemos cuestionar su dolor ni su tristeza, sino que tenemos que mostrarnos receptivos ante lo que quieran contarnos porque así, quizá, podamos ayudar e interpretar esas señales que no son tan sencillas de ver.

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