Adrián Álva (La Orotava, 1990) quedó fascinado por Edward Munch cuando era muy pequeño. El artista noruego se convirtió en el punto de partida de un largo entramado de referentes que pulieron la visión de Álva hasta desembocar en su la última obra: “Scivias”, una propuesta con la que invita a “abrirse, a conocer las experiencias de otras personas”, en concreto, la suya.
La trayectoria de Álva pasa por Valencia, ciudad en la que ha expuesto en numerosas ocasiones desde 2012: Alter Ego (2012), “Insultamente Jóvenes” (2013), “Summersong” (2014), o por Tenerife: “Flema” (2016), “Abulia” (2018), “Aporia (2019). Pero también ha dejado huella a nivel internacional como parte de “Perspectives-Art, Inflamation and Me” en Los Ángeles, Copenhague y París (2014-2015) o con “Acidia” en la galería Kunstreich – Keptem en Alemania.
El tinerfeño desembarca hoy en Gran Canaria con “Scivias” a las 19:00 h en el S/T Espacio Cultural de Las Palmas de Gran Canaria. Además, formará parte del tardeo CTRL del Orgullo 2024 del Colectivo Gamá en el que ofrecerá una visita guiada el próximo 7 de junio a las 19:00 h.
Suena el timbre cerca de las 12:00 h en el colectivo. Es Adrián. Ha sacado un hueco de entre las prisas del montaje de la exposición para charlar con nosotras. Transmite calma a pesar del ajetreo propio de los días previos a una inauguración.
- Si te tuvieras que describir en unas frases… ¿Cómo te presentarías?
A nivel personal soy una persona calmada, tranquila, relajada, a veces afable, pero otras, huraño. Soy un poco asocial y creo que eso nos pasa a todos los que nos dedicamos a actividades creativas. Hay momentos en los que te evades cuando estás pintando, escribiendo o componiendo música. Es un rasgo característico de todos y yo, lo tengo. Así que soy huraño en ese aspecto, no como algo negativo, sino en el sentido de separarme y valorar mucho esos espacios.
En el plano artístico, ¿qué es lo que te diferencia?
El arte, al menos como yo lo considero, no es un proceso de escisión de lo anterior. Es una corriente, un flujo. Cuando naces, te sueltan en un mundo que ya existe. Naces en una cultura, en una sociedad que tiene unas normas… En el arte es igual. "No me he cagado a mí mismo y soy original", partes de cosas.
En mi caso, es muy evidente de donde parto porque no lo he intentado disfrazar, pero considero que lo que te puede hacer diferente son las aportaciones que tu visión o tu manera de expresar puedan dar. Eso es lo que considero yo en el mundo del arte.
- Aterrizas en Gran Canaria para presentar tu exposición “Scivias”. ¿Qué significa? ¿Qué nos vamos a encontrar en la exposición?
La exposición tiene cierto carácter erótico, pero velado. No es algo directo. Hay un erotismo latente, pero no pornográfico.
Pero, aun así, por cosas que me pasaron antes de que me plantearan hacer la exposición, en el entorno de la galería o los artistas que la frecuentan, estuve pensando en darle ese punto más dirigido ahí. Pensé en la palabra “lascivia”, que comparte la terminación con “Scivias”. Pensé en ponerle “Las Scivias” pero al final decidí poner solo una palabra. Se juega con esto y con el hecho de que “Scivias” en latín significa “conoce los caminos”. Me pareció curioso porque “conoce los caminos” es “ábrete a conocer las experiencias de otras personas al mirar por la mirilla de una novela, un cuadro…”. En “Scivias” es conocer la experiencia homosexual, una experiencia de tantas que habrá, es otro camino que experimentar.
- Tienes un estilo diferenciador y provocativo. ¿Por qué? ¿De dónde bebe tu arte?
Recuerdo que la primera exposición que vi, que me chocó, en la que dije “el arte me transmite, me sirve como canal emocional”, fue Edward Munch. Yo era muy pequeño, no entendía qué pasaba exactamente ahí, pero había algo que me estaba llegando. Entonces, mi punto de partida es una experiencia concreta, algo que me marcó. A lo largo de mi vida me he ido encontrando a autores como Egon Schiele, un austriaco, que tuvo un dibujo muy potente, muy erótico y otros autores como Ferdinand Hotler, o ahora mismo, Ghenie. Todos son parte del camino que he ido andando.
Me preguntabas realmente que de dónde viene el erotismo. Todos estos artistas tienen cierto punto de erotismo, pero que yo me sienta atraído hacia ese tipo de manifestación tiene que ver mi experiencia. Tú las puedes expresar a través de muchos canales, y está en sintonía con represiones personales o maneras de entender la sexualidad, de intentar hacer mío algo que me cuesta en mi vida diaria, o que me cuesta asimilar del todo… En el arte se siguen rutas muy diversas, pero a mí me vale para esto.
- ¿Por ese modo de expresarte te has enfrentado a reacciones negativas o resistencias?
Reacciones negativas, sí, pero es que el contexto se ha prestado a esto.
La Orotava es un pueblo asentado en sus costumbres, es un pueblo muy bonito, pero en cierto modo es conservador. Recuerdo participar en una exposición dedicada al Orgullo Trans, como parte de un Orgullo. Además de la exposición, tenían un montón de charlas. Me dijeron que algunas personas se habían quejado, que habían intentado echar para atrás la exposición, pero bueno, también pasó con las charlas. Eso me ha ocurrido, sí, pero no es algo que me haya afectado mucho.
- Como nos comentabas, eres del norte de Tenerife. Allí, en los últimos años, se ha experimentado una apertura a la diversidad. ¿Esto ha influido de manera significativa en tus obras? ¿Nos das tu visión de esa evolución?
Yo le debo parte de mi apertura mental a haber salido de la isla. Esto no habla mal de ella. pero yo lo viví fuera. Quizás lo hubiera vivido allí si me hubiera quedado, pero me fui con 20 años.
Pero sí que es verdad que esa evolución se ve en cómo la gente se presenta, cómo exteriorizan su forma de ser. Se ve más en la juventud.
Al menos, yo creo que la isla sigue siendo heredera de lo que fue hace 20 años: hay mucho armario, hay mucho trauma… Pero, por ejemplo, en Madrid me ha ocurrido allí que me llamen maricón por la calle. En Tenerife no me ha pasado sufrir esa violencia directa. En una ciudad pues quizás, habrá más gente dispuesta a ello.
En mi caso, le debo a Valencia. Allí estuve rodeado de gente trans, de gente de todo tipo de visiones y de sexualidades e identidades y eso me ayudo a salir del marco del que yo venía, que era más conservador.
- Y mirando hacia el futuro, ¿hacia dónde crees que evolucionarás?
No tengo ni idea. Si te lo pudiera decir, quizás no lo haría, me espantaría o perdería el sentido. Pretendo seguir en el mundo del arte. Es un mundo complicado, pero como todos tendrán sus vicisitudes. Mi idea es continuar y… ¡ya se irá viendo! No sabemos lo que puede pasar mañana. Incluso, algo me puede hacer cambiar en la manifestación artística y de repente, hacerme romper con lo que estoy haciendo para hacer algo nuevo.
- ¿Cuál es el mensaje que quieres transmitir con tu obra? ¿Prefieres que la gente interprete libremente tus piezas o tienes un mensaje claro que quieras compartir?
Yo tengo un problema con que te digan lo que tienes que estar viendo, lo que tienes que pensar. Tenemos ese conflicto, mayoritariamente. Los artistas lo tienen bastante y en el colectivo LGTBI, sobre todo, que alguien te diga cómo te tienes que desenvolver… pues no.
En el arte me pasa y me pasó de pequeño. Este hombre, que quizás no era gay, Munch, que quizás era heterosexual, [y no quiero decir que la sexualidad lo tiña todo], que vivió experiencias tan alejadas de las mías, que sea capaz de transmitirme algo, es porque precisamente no ha tenido un mensaje obligatorio.
El arte tiene eso. Es como un barco que sueltas y alguien lo coge y lo interpreta. La interpretación se va amontonando, y al final, muchas veces no es lo que el artista quiso decir. Yo estoy a favor de que tú saques tu interpretación, porque además es un arte figurativo que se presta a eso.
- ¿Cuál es el mayor desafío al que te has enfrentado como artista?
Manejar la crítica. No sé si es algo compartido entre todos, pero los egos son muy frágiles. Sobre todo, cuando estás trabajando algo que para ti es importante, que has pasado horas haciéndolo, que forma parte de ti, Yo abordo temas de mi sexualidad, que es algo íntimo, lo represento, y lo pongo en un dibujo. No es lo mismo que contárselo a alguien desconocido que me encuentro por la calle, así no me sale, pero en un dibujo sí. Que venga alguien y te suelte una crítica dura, es duro.
Hay que ponerlo en cuarentena. Darle la justa importancia a la opinión de otra persona. Si lo tuyo es honesto y lo vives con esa emoción, no dejes que lo que dice otra persona te afecte demasiado. Es algo que a mí me cuesta un montón, pero que en el arte es algo muy habitual.
- ¿Le darías algún consejo a jóvenes LGTBIQ+ que se estén iniciando en el mundo del arte?
A mí me llega mucho el input de “si perseveras, lo consigues”, pero se debe más bien a la gente que abandona y que deja el nicho abierto. Va más por ahí el tiro, no paran de repetirlo como si fuera un mantra. No sé si será verdad…
Estas nuevas generaciones tienen una visión diferente y se ve en la manera que tienen de expresarse a través de la estética. Yo les diría que no perviertan lo que hacen por lo que la sociedad pueda esperar.

